domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Qué hacer si estás cansado y agobiado?


"Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera" (Mt 11,28-30)

Esto dice el Señor Jesús a los que se sienten cansados, agobiados, por tantas circunstancias difíciles que hay en la vida.

Él está pendiente de todas nuestras necesidades. Sabe, que algunas veces la vida se nos puede tornar pesada y es, en ese momento, cuando acude a nuestro encuentro. Para aligerarnos el camino.

¿Qué hacer si estás cansado y agobiado?

Acudir a Jesús como tu amigo, tu Mesías , tu Salvador, tu Señor.
Sólo Él tiene Palabras de Vida Eterna.

¿Y cómo recurro a Él?

La mejor forma es a través de la Oración. Háblale, preséntale tus necesidades, pídele que te ayude, hazte humilde ante Él. Sabe lo que requieres para ser feliz y crecer como persona. Pero le agrada que tú se lo solicites de corazón y con fe. Eso sí, la fe hace la diferencia.

¿Aceptar su yugo, no será muy difícil?

No, acaso no dice  que su yugo es ligero. Visto desde fuera parece  muy difícil. Si lo tratas de llevar tu sólo, resulta imposible.

Pero para Dios no hay nada imposible. Para Él todo es posible.
Lo que más desea es tu felicidad, que te salves, que llegues al conocimiento de la verdad, que es Cristo.

En  este Evangelio que te presenta la Iglesia hoy, se te recuerda que un gran consuelo ha llegado a la vida del hombre, y tú no estás exceptuado de ello.

Aprovecha esta preparación para la Navidad, para acercarte a tu Señor, para recibir el regalo de consuelo y paz que viene a ofrecerte. Está dispuesto a aliviar todos tus dolores.

Ábrele las puertas de tu corazón de par en par. Anímate. No pierdes nada.

¿Cuál oración me recomiendas?

La que salga de un corazón sincero, es la mejor. Pero sin duda que la mejor Oración es el Padrenuestro, porque Él nos la enseñó.

Decirle a Dios Padre, santificar su nombre, pedirle que venga a nosotros su Reino de Justicia y que se haga su voluntad. Suplicar por nuestro pan del día, pedirle perdón, comprometiéndonos a perdonar y solicitar que no nos deje caer en las tentaciones y que nos libre del mal; es sin duda una excelente Oración.

Y por supuesto una muy buena forma de salir del cansancio y agobiamiento.

"Si pierden la guía que es el buen Jesús, no acertarán el camino"
Santa Teresa de Ávila.

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