lunes, 20 de enero de 2014

Clave de éxito en la vida




¿Cómo tener éxito en la vida? ¿Cuál es la clave?
¿Dónde y cómo alcanzar la tan anhelada felicidad?

El Papa Francisco nos lo ha dicho, de manera simple, sencilla y directa como es característico en él: La Clave del éxito en la vida es la confianza en el Señor.

A continuación les transcribo sus  alentadoras palabras, tal como las encontré en el artículo de ACIPRENSA:

“Está bien tener esta confianza humana entre
 nosotros. Pero nos olvidamos de la confianza en
 el Señor: ésta es la clave del éxito en la vida. ¡La
 confianza en el Señor, encomendémonos al
 Señor!”

Y esta concluyó, “es una apuesta que tenemos que hacer: confiar en Él, porque nunca decepciona. ¡Nunca, nunca! Escuchad bien, chicos y chicas, que iniciáis la vida: Jesús nunca decepciona”. 

¡La clave del éxito es la Confianza en el Señor!

Ni más, ni menos. 

Él nunca decepciona, Él no falla, Él es fiel a sus promesas.

No importa nuestra situación económica, ni de salud, ni de trabajo, ni social, ni siquiera espiritual, la  confianza plena en Dios nos dará la victoria.

Imposible que, un Dios que entregó hasta su propio Hijo por nosotros, nos abandone. Imposible que, quien derramó toda su sangre por nuestra redención, se olvide de nosotros.

Como nos recuerda San Pablo en su Primera Carta a los Corintios, Capítulo 2, versículo 9: "Pero, según dice la Escritura: el ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman"

He aquí, la  verdadera victoria, el verdadero triunfo, el auténtico éxito, alcanzar aquello que nos tiene reservado Dios, y que nosotros no alcanzamos a imaginar siquiera.

¡Cristo murió para alcanzarnos la Vida Eterna!

¡La Salvación es para todos!  

¡Abre las puertas a tu Salvador!

¡Este es el momento de tu redención!


sábado, 26 de octubre de 2013

6 frases para cambiar al mundo




¿Te gustaría cambiar al mundo?
¿Te gustaría hacer algo para que ese cambio ocurra y que fuera cada vez mejor?
Hay algo pequeño, tal vez parezca insignificante; pero que tú puedes hacer para lograrlo.
Parece poco. Más, sin embargo, si cada vez más personas lo practicamos, podemos ver la diferencia.
Haz la prueba. Ya el Papa Francisco nombró tres de ellas (gracias, permiso y perdón), yo me atrevo a colocar tres más.
Son sólo 6 frases para transformar tu entorno:

  • Buenos días, tarde o noche, según la hora en que te encuentres. Si lo dices con una sonrisa y con el corazón, verás como cambia el día.
  • Por favor, te humaniza y dignifica a la persona que te presta el servicio, aunque tú le estés pagando. Sí, así es, la época de la esclavitud se acabó.
  • Gracias, sé agradecido con las personas. Y te digo algo, muchas veces somos desagradecidos hasta con Dios. Es a él a quien más debemos dar gracias a diario.
  • Permiso, no hay atropellar a los demás, si los consideras como hermanos, como Hijos de Dios, no te costará para nada, pedirles permiso, respetando su dignidad.
  • Perdón, tal vez la palabra más agria para nosotros mismos. Pero si reconocemos que somos pecadores y necesitamos de perdón, podemos, sin duda, aceptar que esta palabra nos limaría muchas asperezas, tanto con Dios como con los hombres.
  • Te amo, la más importante de todas, la que le da sentido a las cuatro anteriores. Pues sin amor, las otras cuatro son vacías. Pídele amor a Dios y verás milagros en tu vida.
Estas seis frases, puedes practicarlas y ver los resultados, con las personas más próximas a ti.

Pero eso sí, hazlo con sinceridad, desde el corazón, con amor.

En tu relación con Dios, ten presente estas frases.

Úsalas cuando trates con niños, estos descubren fácilmente si hablas desde el amor y serán una excelente medida de tu sinceridad.

Con tus familiares, con tus amigos, con tus vecinos y compañeros, con tus hermanos de comunidad en la iglesia.

Con la ayuda de Dios y con pequeños esfuerzos como estos, lograremos grandes cosas.

¡Nuestro Señor Jesucristo nos acompañe y nos bendiga!

jueves, 26 de septiembre de 2013

Camino de Vida: Segundo aniversario




Hoy es el segundo aniversario del Blog y hace mucho que no escribía. Pido disculpas a mis seguidores por esta ausencia.

En esta oportunidad quiero hablar sobre la Grandeza de Dios, un Dios que nos ama profundamente, que nos cuida, que está siempre pendiente de nosotros. Que se interesa por cada una de nuestras necesidades.

Deseo alabarlo en esta mañana, cuando oigo el trinar de los pájaros, cuando se siente aún el silencio de una jornada que todavía está por iniciar.

Es tan grande el Dios de Israel, que las palabras no alcanzan para ensalzarlo. Y, sin embargo, fuimos hechos para esto, para darle gloria. Sí, para esto fuimos creados.

El Dios de Abraham, el Dios revelado en la persona de Jesucristo, el Dios del mandamiento del amor, el Dios único y verdadero. Cuya misericordia y fidelidad son infinitas y eternas. 

¡Bendito y alabado sea su nombre en toda la tierra!

Cuanto desea él ser conocido por sus hijos. Cuánto desea que tú lo conozcas, que lo ames, que lo sigas. En efecto, ahora me dirijo a ti, quien lees estas líneas. El Dios verdadero anhela que tú te salves y llegues al conocimiento de la verdad revelada en Cristo.

Eres hij@ de Dios, no te niegues a recibirlo, habla con él, búscalo en la oración, no te apartes de él; pues, Dios nunca se aparta de ti.

Tu situación actual, no le importa. Envió a Hijo único para salvar a todos. No discrimina, sino que recibe a todos con amor.

Herman@, me quedo corta, las palabras realmente no alcanzan. 

Repito lo que expresé con anterioridad:

¡Bendito y alabado sea su nombre en toda la tierra!

Hay un camino para llegar a Dios, Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida.

Busca ese camino, síguelo y alcanzarás la vida eterna.

Dios te bendiga, herman@, todos los días de tu vida.



domingo, 30 de junio de 2013

Libertad y Responsabilidad




Hoy fui a misa y en la segunda lectura, que era la Carta de San Pablo a los gálatas, se nos habla de nuestra  vocación a la libertad. Pero se nos advierte que no podemos usar nuestra libertad para fines egoístas o carnales. Sino que es una libertad en el amor.

Esta libertad, nos decía el Padre en la Homilía, debe ir de la mano con la responsabilidad.

Somos libres verdaderamente cuando podemos responder plenamente de nuestros actos.

Decía, además, que la libertad era igual a amor y a espíritu. Y que lo contrario a la libertad es la carne.

En el Evangelio según San Lucas, en su capítulo 9, nos explicaba el Sacerdote, las 4 características la persona libre: 

  • Respetar la libertad ajena. Jesús dio muestras de este respeto cuando los samaritanos no quisieron recibirlo a causa de que él bajaba a Jerusalén; los discípulos dieron muestras de intolerancia y Jesús los reprendió. 
  • Tener total disponibilidad. Como Jesús dijo "yo no tengo donde reclinar la cabeza", sin nidos, ni madrigueras donde obtener seguridad y resguardo. Enteramente disponible al soplo del Espíritu de Dios.
  • Tener Prioridades. El ser verdaderamente libre coloca en primer lugar a lo más importante. Jesús nos dice claramente: "Deja que los muertos entierren a sus muertos . Tu ve y anuncia el Reino de Dios" La prioridad es Dios y su Reino. ¿Lo comprendemos así?
  • Despedirse, cortar con el pasado, pasar la página. Quien esto hace es libre. Quien entiende que lo que pasado ya pasó. Que no se puede cambiar nada de la historia, ni volver al tiempo pasado, sea bueno o malo, es libre realmente. "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios"
"Cristo nos ha liberado para que seamos libres" dice San Pablo en su Carta a los gálatas.

¿Actuamos con libertad y responsabilidad?
¿Vivimos según el espíritu o según la carne?
¿Somos tolerantes?
¿Estamos disponibles ante la llamada del Señor?
¿Tenemos a Dios como prioridad en nuestra vida?
¿Rompemos con el pasado para seguir adelante?

Si es así, alabamos al Señor por ello.
Si vemos que aún no disfrutamos de la libertad que Cristo alcanzó para nosotros, hablemos con Nuestro Señor y supliquémosle que, con la ayuda de su gracia, podamos disfrutar de esta libertad y actuar con entera responsabilidad, como nos corresponde como Hijos de Dios que somos.

"Quien busca encuentra y al que pide se le dará"

Por mi parte, agradezco a Dios por haberme iluminado en este día y aclarado muchas cosas, a través de su Santa Palabra y por medio del Padre Corona.

Dios los bendiga, todos y cada uno de los días de sus vidas.

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