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viernes, 25 de abril de 2014

Necesidad de volverse a Dios y el Perdón de los pecados




"Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto" (Lc. 24, 46-48)

Aquí aparece lo que Jesucristo dijo, a sus sorprendidos apóstoles, la primera vez que se apareció ante ellos después de haber resucitado.

Así nos pasa también a nosotros, la gran noticia de su Muerte y Resurrección es tan impactante y tan maravillosa, que nos cuesta creerla.

Nos encontramos muchas veces como ellos, entre el asombro, el temor y la alegría.

¡Tanta felicidad nos parece imposible!

Y nos quedamos  paralizados, en la duda, en la sombra.

Como ellos, no acabamos de creer y nos mantenemos atónitos.

Sin reaccionar, sí, sin actuar del único modo que Él desea que lo hagamos.

Nos dice: "Ustedes son testigos de esto"

¿Cómo debemos actuar? ¿Qué debemos hacer?

Debemos lograr que se cumpla la segunda parte de la profecía:

"...que en su nombre se había de predicar a todas las naciones... la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados"

Así que pidamos al Señor, su Santo Espíritu, para que se cumpla su voluntad que no es otra que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad"

Dios los bendiga y los guarde

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domingo, 25 de noviembre de 2012

Jesucristo Rey del Universo





imagenes jesus de nazaret Imágenes Jesús de Nazaret

Jesucristo es Rey del Universo. 

Un Rey que no es rey como los de este mundo.

Un Rey que reina sobre la cruz y triunfa sobre la muerte con su Resurrección.

Un Rey cuyo reino no acabará jamás.

Un Rey que vino no a ser servido,  sino a servir a los demás; no a dominar a sus súbditos sino a entregar su vida por todos.

Un Rey que devuelve la vida terrena, que sana enfermos, que hace oír a los sordos, que da la vista a los ciegos, que resucita a los muertos.

Un Rey que da la vida eterna a los que creen en él.

Un Rey que nos ofrece y trae un reino diferente, un reino eterno y universal, de justicia y paz, un reino de verdad y vida y un reino de santidad y gracia.

Un Rey que proclama el amor con su boca, con sus acciones, con su vida, con su muerte y con su resurrección.

Un Rey cuyo reinado es Amor.

 ¿Realmente creemos en este Rey? ¿Lo amamos como él se lo merece? ¿Lo servimos adecuadamente? ¿Creemos en este reino? ¿Vivimos una vida nueva?

Tal como actuó el Rey, así debemos actuar los discípulos. Tal como ama el Rey, así debemos amar los discípulos, para ser realmente considerados como tales.

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Espero tus sugerencias.

¡Dios te bendiga hoy domingo, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo!

domingo, 8 de abril de 2012

Cristo ha Resucitado




Cristo ha resucitado. Ha triunfado sobre la muerte. Si no hubiese sido así nuestra fe sería vana, nos lo dice San Pablo.

Nuestra fe y esperanza se crecen en este día en que recordamos, que si morimos con él, resucitaremos con él.

Tenemos una promesa de Vida Eterna y Dios, que es fiel, siempre cumple sus promesas.

Así es pues, gocémonos en este día, en el cual, el Valiente, se ha levantado del sepulcro. En el cual, el Señor, quien obedeció incluso hasta la muerte de cruz, ha sido glorificado.

¡Aleluya, Cristo está vivo!

¡Felices Pascuas de Resurrección!






sábado, 7 de abril de 2012

Un gran silencio, porque el Rey duerme




Un gran silencio envuelve la tierra...
 
«Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio, porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida, porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo [...] Va a buscar a nuestro primer Padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es la mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva [...] Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu Hijo. A ti te mando: Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos» (Antigua homilía sobre el grande y santo Sábado: PG 43, 440. 452. 461).

Después de la Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y en la espera de su Gloriosa Resurrección. Mantenemos un silencio expectante.

Un silencio ante el valiente que, por amor, nos libró del pecado.

Te invito hoy a meditar, orar y a esperar, ¡el triunfo del Señor!