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domingo, 26 de febrero de 2012

3 maneras efectivas de hacer ayuno en cuaresma




A continuación les comparto 3 maneras de hacer un ayuno en cuaresma. Esto por si quieres vivir de manera intensa los días previos a la Celebracion de la Pascua de Resurrección.

  • Ayuno de alimentos: es quizás la forma más conocida de ayunar. Consiste en limitar las cantidades de alimento. Esto como una manera de controlar la gula y de desarrollar la virtud de la templanza. El ayuno de alimentos alcanza su mayor sentido cuando lo que ahorramos al tomar menos cantidades de alimentos, lo compartimos con nuestros hermanos más necesitados.
  • Ayuno de palabras dañosas: es increíble el poder que tienen las palabras, tanto para hacer bien como para dañar. ¿No lo creen? Hagamos un ejercicio mental: recuerden las veces que les han dicho palabras agradables y cariñosas  y piensen cuanto bien les han hecho; ahora recuerden cuanto mal les han hecho las palabras altisonantes, dañosas, hirientes, negativas y de crítica destructiva. ¿Se dan cuenta? ¿Acaso no es suficiente razón para privarnos a nosotros mismos de causar tanto daño al hermano? Si no puedes decir buenas palabras al otro, mejor guarda silencio.
  • Ayuno de imágenes nocivas: estamos en el siglo de las imágenes. Se ha dicho que "una imagen vale más que mil palabras". Quiere decir esto que si la palabra es poderosa, mil veces más poderosa es una imagen. Si dicha imagen es negativa, ¿cuánto nos puede dañar? Se queda con nosotros para siempre y, además, tiene el poder de incitarnos a repetir lo que hemos visto. Es cierto que tenemos los ojos para ver; pero también tenemos una inteligencia para discernir si nos conviene o no, una libertad para escoger lo bueno y lo malo y una voluntad para actuar según nuestra conciencia. Durante esta cuaresma te invito a realizar este tipo de ayuno.
Así te convoco a vivir intensamente estos días tan especiales para cualquier católico.

Y que agradable sería para Dios, para  nuestros, hermanos y para nosotros mismos, si no sólo lo hicieramos durante la cuaresma, sino también iniciaramos una nueva forma de vida con estas maneras de ayuno. Pidamos la gracia de Dios para llevarlas a cabo.

Si conoces otras formas de ayunar, compártelas con los hermanos en los comentarios.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

EL CLAVO ARDIENDO




Un hombre venía por un camino, solitario y sin amigos. Parecía vagar sin rumbo y sin un plan preestablecido. Anduvo por horas y sin destino.

De pronto todo se oscureció de improviso, el ambiente se volvió frío, y una espesa neblina envolvió la mañana.

La brisa era fría, él tenía poco abrigo. Se preocupó pues no podía ver el camino. ¿Cómo hacer para no extraviarse? ¿Cómo no perder la ruta? ¿Cómo mantener el sentido?

Sucedió que, en una curva del camino, al no ver bien y no lograr ubicar el sendero, se salió de su ruta  y encontrándose en un precipicio, cayó por la cuesta rocosa, en un rodar que parecía definitivo.

Sin embargo, por instinto, cuando caía, logró con la mano asir un clavo  que de la roca salía.

Era un “clavo ardiendo”, en verdad y del cual fuertemente se sujetaba para no rodar.

Ni siquiera él supo cuánto tiempo estuvo en aquel lugar, sólo supo que su mano le dolía, que empezó a sangrar y que sus tejidos poco a poco se empezaron a rasgar.

En ese momento preciso, la niebla se comenzó a disipar y pudo ver con asombro que no era tan alta la cuesta y que se podía lanzar, sin recibir mayor daño al final.

Moraleja:

En momentos de prueba, oscuridad o tempestad, nos sentimos solos, sin rumbo, extraviados; hasta podemos llegar a salirnos de la ruta.

Podemos incluso caer y tener miedo.

Pero es en esos momentos dónde la fe es realmente importante y se parece a ese clavo ardiendo del cual nos asimos para no terminar de caer.

¿No has tenido la experiencia de aferrarte a Dios en un momento de necesidad, y salir airoso de eso?

¿No te ha pasado que creías que el problema era más grave y al pasar la prueba ves que no era tan fuerte?

¿Por el contrario, realmente pasas por un gran problema,  con la ayuda de Dios sales adelante, no sientes entonces que te haces más fuerte?

¿Acaso no es esto un gran beneficio de Dios?

¿Te sientes agradecido de Dios por la ayuda que a diario te
brinda?

Responde las preguntas.

Si quieres compartir algo en los comentarios, puedes hacerlo.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Por qué orar por los difuntos?

¿Por qué orar por los difuntos? ¿Qué sentido tiene? Más de una vez he oído estas preguntas, y también otras afirmaciones tales como "él que se murió, muerto está".

Sin embargo para los que creemos en Cristo Jesús, en su Resurrección y en el hecho de que sigue vivo eternamente, la muerte no es el final de nuestra existencia, sino el paso hacia una vida eterna.

Cristo dijo, antes de resucitar a su amigo Lázaro, que el que creyera en él aunque hubiera muerto, viviría (Jn. 11,25). Esta es su  promesa y no dejará de cumpirla.

Entonces, ¿crees que verdaderamente Jesús es la resurrección y la vida? Si crees esto, debes tener la esperanza de vida, debes creer en la comunión de los Santos.

Sí, pues en nuestra Iglesia encontramos una:

  • Iglesia Militante: es decir, los que seguimos en este mundo.
  • Iglesia Triunfante: nuestros hermanos que ya disfrutan de la Gloria eterna, los Santos.
  • Iglesia Purgante: los que están en el purgatorio, hasta que puedan entrar puros y sin mancha al Cielo.

Nosotros estamos llamados pues, a realizar esa obra de caridad para con los que se encuentran en la Iglesia Purgante, orando siempre y en todo momento para que el Señor los purifique totalmente.

Esto lo debemos hacer no sólo en este día, sino también todos los días del año.

Les invito a orar por nuestros hermanos difuntos, por todos, hoy y siempre.

Para complementar este artículo, les invito a que visiten este enlace para ver lo que el Papa dijo en su Audiencia General sobre el sentido de la muerte.

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Cómo puedo encontrar el sentido de la vida?


¿Es posible encontrar el sentido de la vida?  ¿Es qué alguien le ha encontrado el sentido a la vida?

Puede que ya te hayas tropezado con estos y otros interrogantes. Puede ser que busques en tu trabajo, estudios, diversiones, familia, amigos, viajes, hasta en la religión, afanosamente esa razón de existencia que te tiene tan inquieto.

Tal vez te mantienes activo para acallar esas molestas voces que te interpelan. O, por el contrario, te enfrentas a ellas y buscas las respuestas, sin hallarlas. Eso, es probable, que te deje aburrido y desanimado.

De entrada te digo, que eso es lo que te hace plenamente humano. Nos cuestionamos y esto, precisamente, es lo que nos diferencia de los animales.  Ellos no se preguntan, nosotros sí.

Sólo el ser humano se inquieta por las razones de su presencia en este mundo.

Te habrás hecho, una  y otra vez, estos cuestionamientos:

·        ¿Quién soy?

·        ¿Por qué vivo?

·        ¿Para qué vivo?

·        ¿De dónde vengo y hacia dónde voy?

·        ¿Para qué estoy en este mundo?

Puedes evadirlas o enfrentarlas. Pero, tarde o temprano, tendrás que tratar de responderlas.

Puede que esto te resulte incómodo; más, sin embargo, es vital.
La buena noticia es que no eres tú solo quien pasa por esto, a todos nos acontece.

Pero si logras responderlas descubrirás que tu existencia se integra de tal manera, que te sentirás SATISFECHO Y SITUADO.

¿Te interesa esta propuesta?  No pienses que te estoy engañando, ¡es posible!

¿Dónde encontrar las respuestas?  En ti mismo.

Estarás pensando que te dejo igual de extraviado. Repito, ya has tratado de hallarlas en tu exterior, en tu entorno, y no lo logras. Puede que lo hayas intentado con una ideología o con la ciencia.

Pero si eres de los que nada de ello te ha resultado, te propongo un camino mejor, tú decides si lo tomas o lo dejas, eres libre de elegir.

Te contaré antes una historia breve: la de Agustín de Hipona, buscó y buscó la verdad, no dejó de buscar, hasta que la encontró, y vio que  estaba en Dios. Fue entonces cuando nos dejó esa bellísima frase: “Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón estará inquieto, hasta que descanse en Ti”

 No te puedo dar otras respuestas, sino las que encuentras a continuación:

·        ¿Quién soy?  Soy imagen de Dios. Cread@ a su imagen (Gen. 1,27)

·        ¿De dónde vengo?   De Dios. Fui cread@ por Él.

·        ¿Hacia dónde voy?  Hacia Dios. Fui cread@ para Él.

·        ¿Para qué estoy en este mundo?   Para conocer y amar al Creador.

Te  invito a que te pongas en camino, a aceptar la posibilidad de hallar el sentido y la verdad. Es un trabajo de toda la vida.